Los motores AMG se han ganado merecida fama por sus elevadas cifras de par. No obstante, hay que decir que el motor V12 Biturbo AMG abre nuevas dimensiones a este respecto. Este propulsor genera un par máximo de 1.200 Nm a partir de 2.000 rpm. En el vehículo, este potencial se limita electrónicamente a unos no menos impresionantes 1.000 Nm, lo que se traduce en una capacidad de rendimiento prácticamente ilimitada. Para obtener este excepcional nivel de prestaciones fue necesario rediseñar prácticamente todos los componentes principales del motor desde el punto de vista del dimensionamiento y del material. Las medidas de optimización se centraron especialmente en dos aspectos: el caudal de aire en los cilindros y la refrigeración del motor. Las generosas dimensiones de las cajas del compresor y de la turbina, así como de los rotores con álabes en ambos turbocompresores, propician la entrada de una gran cantidad de aire en los cilindros. Y además, con una presión de sobrealimentación óptima: 1,5 bar. Los árboles de levas presentan una carrera muy larga y fases de distribución perfectamente calculadas, lo que garantiza mayores tiempos de apertura de las válvulas en el lado de admisión. Para la refrigeración de los pistones se dispone de un eyector por cilindro, alimentado por una bomba de aceite que favorece un caudal extremadamente elevado. El radiador de aceite y el radiador de agua, junto con un radiador de baja temperatura de grandes dimensiones, aseguran una elevada y constante entrega de potencia, incluso en condiciones de servicio extremas.