El E 500 y el E 63 AMG ponen a su alcance la incomparable sensación de conducir un modelo V8. El primero, con 5,5 litros de cilindrada, una potencia de 388 CV y 530 Nm de par máximo, despierta una sensación de total dominio en cualquier situación. Una desmultiplicación más larga en el eje trasero ha permitido reducir el nivel de revoluciones y, en consecuencia, el de ruido.
El propulsor AMG de alto rendimiento presente en el E 63 AMG encabeza la gama de motorizaciones de la Clase E con sus 514 CV de potencia.
(E 500: consumo de combustible, ciclo mixto: 11,5 l/100 km, emisiones de CO2, ciclo mixto: 273 g/km; E 63 AMG: consumo de combustible, ciclo mixto: 14,3 l/100 km, emisiones de CO2, ciclo mixto: 341 g/km)[1]