


En este caso, y de forma excepcional, le pagamos a nuestros ingenieros por soñar.
¿Qué ingeniero tiene la posibilidad de dar rienda suelta a sus fantasías automovilísticas sin límites ni cortapisas? Al comienzo de su trabajo, los responsables de desarrollo de Mercedes-AMG se enfrentaron a la proverbial «hoja en blanco». Y han sabido aprovechar esta oportunidad en un tiempo récord de sólo 37 meses. El resultado es un superdeportivo revolucionario en el que cada detalle está ideado para ofrecer el máximo dinamismo.
El motor AMG de altas prestaciones con un peso en seco de sólo 205 kg está montado en disposición delantera central, en la posición más baja posible dentro del vehículo. La cadena cinemática de configuración Transaxle asegura un
equilibrado reparto de peso entre los ejes delantero y trasero. Por último, en torno a estos componentes esenciales se ha configurado la carrocería, una estructura
excepcionalmente rígida y, gracias a una serie de medidas inteligentes, especialmente ligera. Dinamismo puro, el sueño de cualquier ingeniero mecánico.
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